Así somos
Alicia Paramita
“El yoga no solo me devolvió la conexión conmigo misma, sino que me colocó en el que hoy es mi propósito vital: compartirlo con el mundo.”
¡Namaste!
Qué alegría que estés aquí. Nací en Sevilla (España), y aunque me siento muy sevillana, desde pequeña he crecido en un entorno multicultural dada la diversidad de mis orígenes familiares. El Yoga ha sido y es mi maestro constante, un camino infinito hacia mí misma. Si bien mis padres fueron durante años practicantes de Yoga, mi primer contacto con esta disciplina sucedió en 2010, cuando viajé con mi hermana a la India, curiosas por el origen sánscrito de nuestros nombres. Allí tuve mi primer contacto con las prácticas de asana y meditación.
Años más tarde, mientras vivía en Barcelona, me vi en medio de una fase complicada. Falleció mi padre, estaba demasiado absorbida por la responsabilidad académica y las preguntas existenciales afloraron con fuerza y ansiedad. Me sentía en total desconexión conmigo misma. Un día una amiga quiso ensayar conmigo para su examen de profesora de yoga y me encantó. Desde ese momento empecé a practicar de forma diaria sola en mi casa entregándome con fe y confianza a esta disciplina. Y no fue en vano. El yoga no solo me devolvió la conexión conmigo misma, sino que me colocó en el que hoy es mi propósito vital: compartirlo con el mundo.
Águeda de frutos
¡Namaste!
El yoga llegó a mi vida como un regalo, literalmente. Mis primeras sesiones me las regaló un amigo para conocer su escuela. En la primera práctica me emocioné. Desde ese momento algo empezó a cambiar en mí, de forma muy sutil, para ir conectando poco a poco conmigo y con un estado de alegría y calma que me acompaña en el presente. ¡Me encantará compartir contigo!
Fabiola Delgado
“Me encanta la sensación física, mental y espiritual que te proporciona el Yoga, y me parece muy bonita la idea de poder compartirlo.”
¡Namaste!
Mexicana de nacimiento, me siento con trocitos de distintas partes del mundo. He vivido en Cancún, Ciudad de México (CDMX), Londres y Madrid. Mi primer acercamiento al yoga fue en Cancún. Ya había sentido interés y curiosidad por esta disciplina anteriormente, pero fue entonces cuando decidí tomar mi primera clase. Ahí me topé con mi gran profesora Kumiko, quien impartía Yin yoga. Desde el principio me cautivó; me parecía misterioso y quería seguir conociendo más. Asistí durante año y medio a esta clase porque me hacía sentir equilibrada. Descubrí momentos de silencio, de paz. Entonces me llegó la idea de estudiar para ser profesora de yoga. Me encantaba la sensación física, mental y espiritual, y me parecía muy bonita la idea de poder compartirlo. Me fui a Londres y seguí practicando por mí misma en casa, el cuerpo me pedía movimiento. Cuando regresé a CDMX retomé clases, pero esta vez de Haṭha-vinyāsa, Aṣṭāṅga, Iyengar y Power Yoga.
Robi Zampieri
“Adoro poder acompañar a otras almas en su viaje de conciencia, ver cómo se desafían queriendo llegar más allá.”
¡Namaste! Espero que estés bien.
Vengo de la bella Italia, donde viví la mayor parte de mi vida. He sido ingeniera de gestión, asesora financiera, jefa de ventas y he viajado por muchos lugares del mundo. Siempre he sentido que me faltaba y por fin, en esa búsqueda de mi esencia, llegué a Madrid, donde me quedé fascinada por su maravillosa energía y vibración. ¡Aquí en España entré en un mundo más espiritual y recuperé mi confianza en la Magia!
Luis Pérez
“Cada paso en la práctica es igual de importante: no busco hitos más complejos, sino profundizar en la comprensión de cada uno.”
Mi trayectoria está marcada por el acompañamiento en el desarrollo de las personas. Después del Grado y Máster en Psicología, decidí dar un giro a la perspectiva desde la que trabajo, incluyendo el movimiento, la respiración y la meditación como centro de mi abordaje. Especialista en handstand, mis clases son dinámicas, creativas, divertidas y retadoras, con especial atención al refinamiento de la percepción y uso del cuerpo como vía de transformación interna. Busco construir la práctica de lo más simple a lo más complejo, de manera que cada paso es igual de importante. Mi objetivo no es lograr hitos más complejos, sino afinar la comprensión en cada uno de ellos